21 de marzo de 2009

PROPONEN ERRADICAR LA DISCRIMINACIÓN EN EL USO DEL LENGUAJE

El Parlamento Europeo, en un intento por acabar con el lenguaje sexista, ha hecho público un manual de estilo y uso de la lengua -de las 22 lenguas oficiales en las que trabaja la Eurocámara- que pretende acabar con la discriminación de la mujer en los textos oficiales de los eurodiputados y funcionarios de la institución multinacional.

Algunos ejemplos
El Grupo de Alto Nivel sobre Igualdad de Género y Diversidad, quiere que se trate escrupulosamente por igual a hombres y mujeres porque el lenguaje puede ser "discriminatorio, degradante e implicar que uno de los sexos es superior al otro", hasta el punto de que, entre otras recomendaciones, pide que se acabe con apelaciones genéricas como "los andaluces" -o "los argentinos"- porque al ser una palabra masculina dejaría afuera a las mujeres. Y recomienda que se hable siempre de, en esos casos, "pueblo andaluz" o "pueblo argentino".
Otros ejemplos parecen, a primera vista, contrarios a las normas básicas del buen uso del lenguaje. En lugar del sencillo, comprensible y corto "los médicos", el manual aconseja usar "personas que ejercen la medicina". Y que construcciones imperativas como "el candidato debe enviar su currículum a la dirección indicada" se cambien por otras como "envíe su currículum a la dirección indicada". Si se tomara al pie de la letra, se acabará eso de que "los jueces dicten sentencia" y pasaremos a oír expresiones del tipo "se dictará sentencia judicial". Además, "los derechos del niño" serán "los derechos de la infancia" y un "hombre de negocios" pasará a ser "la gente de negocios".

La opinión de los especialistas
Según los especialistas que han redactado el manual, la "utilización genérica o neutral del género masculino se percibe cada vez más como una discriminación contra las mujeres". Así, "las azafatas y los pilotos" pasan a ser "el personal de vuelo" y "las mujeres de la limpieza" pasan a ser "el personal de la limpieza".
Otra de las recomendaciones es la de no usar "señorita" porque en varios idiomas, entre ellos el español, se diferencia entre "señora" y "señorita" según el estado civil.
Teniendo en cuenta que el manual podría provocar rechazo, el mismo informe pide que se busquen "alternativas neutrales e inclusivas genuinas en lugar de expresiones que se presten a controversia". Los consejos llegan hasta el punto de pedir que "fireman" (bombero, en inglés) se cambie por "firefigther" (el que lucha contra el fuego).
Fuente:
www.clarin.com

7 de marzo de 2009

COPIAS, PEGAS... Y LISTO!

Que Internet ha modificado las lógicas por las cuales se ha venido desarrollando el mundo en sus diversos aspectos ya no es novedoso. Que la educación es una de las dimensiones de la vida social que más cambios ha experimentado en los últimos tiempos tampoco es algo nuevo.
Que Internet se ha constituido en una fuete de búsqueda de información ineludible para estudiantes y profesionales no es algo que no se sepa y hasta ya parece natural utilizar los medios cibernéticos para estudiar, realizar trabajos prácticos o elaborar proyectos profesionales.
En ese marco cabe preguntarse: ¿es positivo, es negativo, beneficioso o perjudicial para el desarrollo del conocimiento y de las capacidades cognitivas?.
La posibilidad de poder acceder de manera más fácil y directa a informaciones que son necesarias para el estudio o el trabajo puede ser beneficioso, efectivo para acortar los tiempos de búsqueda, pues ya no hace falta ir a una biblioteca y buscar lo que se necesita en cientos de libros o enciclopedias durante varias horas, solo con un clic los datos se obtienen de manera ágil y eficiente en sólo unos segundos.
Para tener en cuenta
Sitios como www.ematematicas.net, www.vitutor.com, www.cienciaybiologia.com, www.conjugador.reverso.net, www.reglasdeortografia.com, www.mansioningles.com o www.elhistoriador.com.ar, permiten buscar información sobre matemática, lengua, ciencias naturales e inglés. Hacen posible realizar desde operaciones básicas hasta funciones trigonométricas, desde buscar el significado de palabras hasta conjugar verbos en español, inglés y alemán, desde conocer la anatomía humana, hasta las características de animales y plantas. A través de esos sitios se pueden ver páginas completas con información dinámica con textos, gráficos e infografías, videos, presentaciones en power point, etc.

Impacto sobre el estudio
De esa manera todo se simplifica, todo se hace más fácil, todo está al alcance de la mano. Pero resulta totalmente perjudicial para el desarrollo de las capacidades para buscar la información, seleccionarla, calificarla, discernirla y asimilarla. Copiar y pegar son los dos únicos pasos que se deben hacer para preparar un buen práctico o informe. A esta actitud de los alumnos se suma la de los docentes que ya no exigen que se busque la información en el aula, en la biblioteca, en los libros, en las enciclopedias, si se busca en Internet que den a conocer las fuentes de donde obtienen la información, si se prepara un informe a defenderlo y reforzarlo con exposiciones, con presentaciones orales.
Entonces, con esta modalidad de uso de las tecnologías, la calidad de la enseñanza y del aprendizaje se van perdiendo cada día más. Internet en vez de contribuir a mejorar y enriquecer a la educación a mi entender la va perjudicando, empobreciendo.
No se trata de una posición extremista o apocalíptica, pero si quienes elaboran los planes de estudio de los distintos niveles de la educación no los adaptan a las potencialidades y el desarrollo de las nueves tecnologías, si desde el aula no se enseña el uso racional y conciente de los recursos tecnológicos y si no se inculcan hábitos de uso responsable, el futuro de la educación es incierto y la calidad de los profesionales del mañana será cada vez más pobre.

19 de febrero de 2009

ES SIMPLE, PERO NO TAN CLARO

Desde hace unos días circula un mail con una información muy importante. ¿Sabías que cuando respondes un mensaje y la otra persona tiene otra compañía de celular estás pagando un sms más de cuatro veces más caro?”, es el contenido del alarmante mensaje del correo electrónico.
El texto advierte a los usuarios de telefonía celular que “cuando se elige la opción "RESPONDER" desde el sms que te mandaron, estás usando el servidor de tu remitente, por lo que en vez de pagar 12 centavos pagás entre 52 y 58 centavos”.
La mayoría de las personas que utilizamos el celular casi por instinto utilizamos la opción responder para contestar los mensajes, por lo que nuestro crédito se achica de manera vertiginosa y las ganancias de las empresas se multiplican por millones.

¿Y qué podemos hacer?.
Desde el mismo correo se sugiere que “la forma de no caer en la trampa es saber si tus contactos usan Movistar, Claro o Personal; si se corresponde con tu servidor no importa, pero si por ejemplo se tiene Personal y el otro Movistar pagás con recargo.
Pero lo que resulta fundamental es mandar un mensaje nuevo y no responder desde el que te enviaron. Así siempre pagas la tarifa que corresponde a tu empresa de servicios.
De igual modo eso no es lo importante, lo fundamental es tratar de indagar en los intersticios de este gigantesco negocio, es preguntar, averiguar, reclamar y actuar, para no continuar alimentando el dantesco negocio del que viven estas empresas.
El celular es una herramienta de trabajo, es un instrumento de comunicación casi indispensable en nuestra vida cotidiana, utilizarlo con racionalidad y una posición crítica y reflexiva nos ayuda a no perder tanta plata y a no ser parte del negocio.

14 de enero de 2009

CELULARES QUE NO FUNCIONAN: INCOMUNCADOS EN LA “ERA DE LAS COMUNICACIONES”

En los últimos días resulta casi imposible llevar adelante llamadas o enviar mensajes de textos mediante celulares de cualquier tecnología, marca y estilo, como así también a través de cualquiera de las 3 empresas que lideran el mercado telefónico en nuestro país: Claro, Personal y Movistar.
Los reclamos ante los organismos de Defensa del Consumidor, Defensorías del Pueblo y ante las propias empresas son incesantes. Pero parece que no hay nada que por ahora haga modificar esta situación.
Las explicaciones que esgrimen las empresas varían entre problemas técnicos momentáneos, reparaciones en el sistema, refuncionalización del aparato tecnológico, entre otras. “En este momento estamos trabajando para mejorar nuestros servicios”, es la frase más común que se escucha al llamar a cualquiera de los números indicados por las distintas empresas para Atención al Cliente, números a los que se debe llamar entre 4 y 5 veces para obtener una respuesta satisfactoria y entre 9 y 10 para acceder a la solución del inconveniente presentado. Si es que no tenés que conformarte con hablar con una máquina o con un asesore o representante de la empresa, que sólo te responden con uniformes discursos, que en ningún caso ofrecen respuestas al problema o la inquietud que el cliente plantea.

El meollo de la cuestión

La verdadera posible respuesta a estos problemas puede residir en algunos factores o indicadores propios de la época que atravesamos, época de proliferación, auge y apogeo de gigantescos negocios de las 3 grandes corporaciones transnacionales que manejan el mercado de las telecomunicaciones, negocio cada día más rentable, negocio proporcionalmente inverso a la cantidad de inversiones que se realizan para mejorar el servicio. Es decir, mientras menos inversiones se realizan, se obtienen mayores ganancias. Y eso es lo que les importa a las empresas, porque las ganancias que obtienen estas empresas no son menores ni mucho menos.
Solo para poner un ejemplo de los números que manejan estas empresas puede citarse un estudio de la consultora Price & Cook, el cual indica que en Argentina se envía un promedio de 70 millones de mensajes de texto (la vía más utilizada por el común de los usuarios) por día desde más de 20 millones de líneas de celular, lo cual lleva a estas corporaciones a facturar millones de pesos, si al servicio se SMS le sumamos los servicios de llamadas nacionales e internacionales, Internet móvil, transmisión y recepción de fax, e incluso videoteléfono.

El principio del fin

Y ese gigantesco negocio que gira en torno a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTICs) no creció de un día para el otro, sino que deviene de una suma de hechos y procesos que se dieron en los últimos 15 años. Por un lado, el abrumador desarrollo de las NTICs, como consecuencia de las nuevas formas de producción ligadas a la tecnología y los bienes inmateriales. De allí surge lo que los especialistas denominan convergencia de la informática y las telecomunicaciones.
Por otra parte, la expansión a nivel mundial de las empresas dedicadas al negocio de las comunicaciones, con la conformación de grandes corporaciones transnacionales, fusiones y operaciones de compre y venta de patrimonios, empresas y compañías, con fines meramente especulativos y no productivos.
A ello se suman también las políticas de apertura deliberada y desregulación de la economía y la entrega de las fuerzas de producción a las fuerzas del mercado llevadas adelante por los distintos gobiernos de nuestro país.
Todo esto en un marco de predominio de teorías y corrientes ideológicas que ubican a las tecnologías en el centro de la escena, como las que indican que vivimos en la “Era de la información” o las que hablan de las “Autopistas de la información” por las que los datos circulan libremente sin barreras ni restricciones algunas, o las que sostienen que estamos en la “Edad de las comunicaciones”, pensamientos enmarcados en el predominante “Pensamiento Único” impuesto por el Neoliberalismo.

¿Y nuestros derechos?

Pero de qué nos pueden servir todas esas explicaciones a quienes no participamos de las ganancias de las empresas, es más nos vemos perjudicados con la recepción de un servicio que cada día de resiente más por las escasas inversiones que las empresas realizan en beneficio del cliente. Y si ninguno de nosotros formamos parte del restringido círculo de intelectuales y políticos que elaboran las mencionadas teorías, sin analizar el contexto en el que se las difunde y sólo destinadas al engaño mediante la publicidad y la propaganda.
Es sincero reconocer que, si bien el celular no es un elemento esencial para nuestra subsistencia, es importante para el desarrollo de nuestras actividades diarias: el trabajo, la comunicación con nuestros hijos y para el estudio. Son aparatos que se pueden obtener con facilidad y con una mínima inversión de dinero. No obstante, ello no significa que los utilicemos de manera irracional, inconsciente e impulsiva.
Hagamos uso de nuestros derechos de ciudadanos y exijamos que nos brinden un servicio adecuado, digno y acorde a lo que pagamos e invertimos.